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Monday, March 4, 2019

Eco-Cuaresma


Hemos querido encaminar así la cuaresma de este año, volviendo a lo más justo de nuestra vida, lo más sostenible, lo más limpio.
Desde hace tiempo se habla mucho de conversión ecológica, procurando que nuestra mirada se dirija más hacia el cuidado de la casa común, como nos recordaba Francisco en su encíclica Laudato Si.

Les animamos a vivir una eco-cuaresma, una cuaresma en clave de conversión, ecológica, y de cualquier otro aspecto que necesite un giro de tuerca.
No es necesario realizar grandes aspavientos para vivir una cuaresma convertida, o conversa. La historia ha teñido la cuaresma de un morado doloroso, cuando no es así su origen. Este tiempo previo a la Pascua es eso, un tiempo de preparativos, y para eso no es preciso flagelarse o abusar de la palabra sacrificio como si esta significara “dolor o pérdida” cuando en realidad expresa “hacer algo sagrado” (una aclaración importante).

Así  pues vivamos una eco-cuaresma, haciendo cada cosa de manera sagrada. Procurando no tener asuntos pendientes.
La tradición, que suele acertar (no siempre, es cierto), propone tres claves que podemos aprovechar para realizar esa nueva versión del corazón.

Limosna: Compartir aquello que tenemos con lleva a ser conscientes de lo afortunadas que somos. ¿Qué es lo que tienes? No es necesario que sea únicamente dinero, comparte lo que posees. Si haces una lista de tus posesiones es probable que te encuentres con otras propiedades: ropa, tiempo, alegría, capacidad de servir, posibilidades de hacer gestos de bondad y de cariño,… y dinero, sí, también eso.

En esta eco-cuaresma la limosna la relacionamos con la abundancia de la naturaleza, que da de manera generosa, desbordándose, que de una semilla salen varios frutos y de ellos cientos de docenas de semillas, en un gesto multiplicador.

Ayuno: todas las tradiciones religiosas conceden una gran importancia al ayuno, no solo porque beneficia al cuerpo, que también, sino porque ayuda a tener la mente y el espíritu más despierto, más atento a lo que sucede. Podemos relacionar el ayuno con la contención de la voracidad de nuestros deseos más cotidianos: la inmediatez de los resultados, la prisa, la ausencia de autocrítica, la fe ciega en nuestras opiniones…

En esta eco-cuaresma el ayuno nos recuerda que también podemos modificar nuestros hábitos de consumo injusto y degradante. Quizás a partir de ahora puedas cambiar tus infusiones habituales de un comercio convencional sencillamente por unas de comercio justo. ¿Se resentirá en exceso tu presupuesto?, pero a lo mejor mejora tu autoestima humana, además de colaborar con un mundo más de Dios.

Oración: esto es lo que más nos cuesta, porque no se ve, porque no se obtienen resultados inmediatos. Es lo que tiene amar, que suele ser gratis.  Orar es adquirir un hábito saludable, por eso te animamos a proponerte un tiempo de oración, pero con realismo, algo que verdaderamente puedas llevar a cabo (mira que no usamos la palabra “cumplir”); proponerse metas ambiciosas que no son realistas genera frustración y abandono de proyecto, y… el proyecto no es otro que aumentar la relación con Dios.
Probablemente tengas cerca una iglesia a la que poder acudir algún rato a lo largo de la semana, o una comunidad con la que compartir alguna celebración, o un ratito en tu habitación, respirando y agradeciendo, respirando y agradeciendo.

Y en clave de eco-cuaresma la oración nos ayuda a mirar la creación como la mira Dios, con ternura, cuidado y mimo. Creación es todo: tú, el resto de la humanidad, los seres vivos, las montañas, el aire, la nieve, el agua, el cosmos,… Siéntela tuya, como lo más preciado. Y actúa.

Acabamos con algunas líneas de la canción “Asuntos pendientes”.
Miré dentro y pensé que algo debe cambiar,
no puedo caminar con rencor en la piel y en los ojos la sal.
Confiar otra vez en la humanidad,
disfrutar de tus besos, oler en tus manos toda tu bondad.
Encontrar la razón de las horas perdidas,
entender el perdón como un gesto de amor para toda la vida.
Aceptar que hoy es hoy y que ayer fue pasado,
que aprender a vivir es saber descubrir que el futuro está actuando.
Olvidar el dolor de palabras hirientes
y cambiar la razón ojos que no te ven corazón que te siente.
Entregarme a la luz cuando llegue el momento
y buscarte en mi alma, encontrarte, saber y sentir que no tengo asuntos pendientes.
Asuntos pendientes…

Escribe las Monjas Trinitarias, Monasterio de Suesa.

Sunday, February 11, 2018

Cuaresma incorporando la justicia, paz y ecología

Al comenzar la Cuaresma, nuestra Oficina de Justicia, Paz e Integridad del Creación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, te alienta a explorar los recursos que te presentamos y a elegir alguno para tu propia práctica de Cuaresma este año.

Sigamos juntas(os) profundizando en nuestro compromiso de tomar una postura profética por la justicia, la paz y la integridad de la creación. 

Recurso de la Congregación Marista

Recurso de la Congregación Marianista

http://bit.do/justiciaparamigrantes

http://bit.do/cuaresmaconjusticia

Del Movimiento Católico Mundial por el Clima

Recetas sin carne por justicia

http://bit.do/cuaresmaporpaz

http://bit.do/viacrucisjpic


Iremos actualizando con más recursos para Cuaresma aquí:

Cuaresma: un tiempo para la justicia

La Cuaresma es una experiencia que hemos de actualizar de manera creativa en nuestras comunidades respondiendo a las llamadas de Dios en nuestros días. Es un tiempo de conversión que mira al futuro y, desde el futuro abierto, llama a la conversión.
Aquí un recurso desarrollado por el ‘Movimiento por un Mundo Mejor’ que propone:

Una Llamada a la conversión: Muchos cristianos viven hoy su fe ignorando ese gran proyecto que tiene Dios de ir cambiando el mundo para hacer posible una vida más humana. No saben que ese proyecto que Jesús llama el “reino de Dios” es la pasión que animó toda su vida, el objetivo de todos sus esfuerzos y también la razón de su condena.

Un Volver a Jesucristo: Hemos de aprender a creer en lo que Jesús creyó, defender la causa que él defendió, acercarnos a los que sufren como se acercaba él, confiar en el Padre como él confiaba, contagiar esperanza como la contagiaba él.

El recorrido anima a vivir de otra forma, una  que exprese mejor nuestro seguimiento de Jesús (en la celebración y en la vida).

Miércoles de ceniza: “Con humildad nos disponemos a seguir a Jesús”
Primer domingo: “Del: Conformismo – A: Opto por seguir a Jesús”.
Segundo domingo: “Del: Pesimismo – A: Me abro al misterio”.
Tercer domingo: “Del: Mercantilismo – A: Apuesto por la persona”.
Cuarto domingo: “Del: Miedo y rechazo – A: Me lleno de ternura”.
Quinto domingo: “Del: Mis intereses – A: Necesidades de los demás”.
Domingo de ramos: “Jesús vive la compasión solidaria”.
Jueves santo: “En Jesús, siendo diversos, nos sentimos Uno.
Viernes santo: “Celebración de la muerte de Jesús”.

Vigilia pascual: “El Viviente, nos abre a la Vida”.

Descarga el recurso aquí:  http://bit.do/porunmundomejor

Friday, February 9, 2018

Cuaresma: conversión ecológica

“Es tiempo de cambiar. It’s time to change”. Así decía el estribillo de una canción del cantautor colombiano, Juanes, hace algunos años. Hoy, en esta época, el estribillo de esa canción tendría que hacerse realidad en todo el planeta; se podría decir que es un imperativo necesario, debido a todos los daños que está sufriendo el planeta o, como lo llama el Papa Francisco, “nuestra Casa Común”.


Sí, es tiempo de cambiar. Es urgente que cambiemos la mirada, que cambiemos los hábitos y modelos de producción y consumo, que cambiemos nuestros estilos de vida inducidos por una cultura malentendida del bienestar… y empecemos a vivir de otra manera, tal vez, más consciente y sencilla, pero necesaria, para que otros hermanos y seres vivos puedan vivir dignamente y podamos dejar un mejor planeta a las siguiente generaciones.

Estamos a las puertas de la Semana Santa. Tenemos la oportunidad de vivir una Cuaresma más, un tiempo dedicado de manera especial a la oración, al ayuno y a la limosna, prácticas y actitudes que nos ayudan en el camino de la conversión, para ser cada día mejores personas. En este tiempo podríamos preguntarnos ¿y qué tal si esa conversión también es ecológica?

Un primer paso para ésta conversión puede ser la mirada al interior de uno mismo. En este mirarnos a nosotros mismos nos puede ayudar la oración de San Francisco de Asís, realizada tanto de forma individual como comunitaria, contemplando a la Naturaleza y a todos los seres vivos como hermanas y hermanos nuestros.

Un mirar hacia dentro que implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca. También implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres (Laudato Sí 220).

En este sentido, nos damos cuenta que estamos llamados a cultivar y custodiar con responsabilidad nuestra “casa común”. Es cuestión de ser y estar conscientes, de saber que todas nuestras actitudes, nuestros ayunos, nuestros compromisos y nuestras formas de consumir y comprar con conciencia, pueden contribuir a la edificación de un mundo más humano, igualitario y digno para todos los seres humanos, al tiempo que se refuerza la justicia ambiental.

En esta Cuaresma dejo de sentirme indiferente, y me hago consciente de saber que, cuando lastimo a la naturaleza, también lastimo a los más indefensos, frágiles y pobres de nuestro mundo. Me hago consciente de que puedo tener un uso más prudente del papel y del plástico, de que puedo desperdiciar y tirar menos comida, puedo ahorrar agua y energía, puedo reciclar y reutilizar artículos de mi hogar…

Me hago consciente, en definitiva, de la práctica de la limosna, entendida como solidaridad al servicio del prójimo. Me hago consciente de que cualquier acción, por pequeña que sea o parezca, siempre sumará para mejorar el bienestar de nuestra casa común, y será un acto profético, esperanzador y manifestación de que es posible la comunidad y la fraternidad universal, ya que el cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión.
El amor fraterno sólo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control (Laudato Sí 228).


Que al final de la Cuaresma podamos decir: ¡Resucitamos con Cristo!, comprometámonos con alegría y autenticidad para realizar actos concretos que nos lleven a una verdadera Pascua ecológica, y que de alguna manera trasciendan en el bienestar de nuestros hermanos y hermanas, en la naturaleza, en la fauna, en la flora, en definitiva, en nuestra hermana tierra. No podemos seguir esperando, porque ha llegado el tiempo de cambiar. ¿Te animas?

Escribe: Adilia Vianney Estrada
Publicado en Entre Paréntesis 

Cuaresma por la paz

El Papa Francisco ha convocado para el próximo 23 de febrero, viernes de Cuaresma, una Jornada de oración por la paz, ofreciéndola en particular por la población de la República Democrática del Congo y la de Sudán del Sur.

La Cuaresma se vive en el contexto social y eclesial de cada época. Estamos en la era de la comunicación global, en un mundo donde la amenaza de una tercera guerra mundial "por partes", no es algo retorico, sino que se está haciendo evidente en la cultura del descarte, en los enfrentamientos crónicos en África y en otros lugares del mundo. Así como, en la violencia organizada, en los arriesgados separatismos, y en los demagógicos populismos que arruinan a los países. En esta misma línea, pero subrayando el aspecto espiritual de la actualidad, va el reciente Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2018, "Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría" (Mt 24,12); de lectura y meditación obligada en este itinerario hacia la Pascua.

En medio de este panorama nada halagüeño, pero muy real, los cristianos como artesanos de la paz, nos disponemos a recorrer el camino cuaresmal que nos conducirá hacia los acontecimientos centrales de nuestra fe: Pasión-Muerte-Resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios vivo. Para ello, dice el Papa: "la Iglesia nuestra madre y maestra, además de la medicina, a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la Oración-Ayuno-Limosna".

Deberíamos preguntarnos en esta Cuaresma: "¿Qué puedo hacer yo por la paz?" (PP. Francisco). Vivir este período litúrgico en clave de búsqueda de la paz, mediante la conversión personal y la solidaridad con aquellos que sufren la violencia y la guerra. Lo primero que debemos hacer, es rezar para alcanzar la paz del corazón. También hay que orar por la concordia entre los hombres y los pueblos. Siempre necesitaremos la ayuda divina: "que hace de lo imposible, lo posible" (Lc 1,37). De ahí, que en este tiempo fuerte de Cuaresma hemos de frecuentar más el trato intimo con el Señor, implorando incesantemente por "la paz de los de cerca y los de lejos" (Ef 2,13-18).

Privarse de alimentos u otras cosas, como ofrenda a Dios en favor de los pobres, no es un mero paréntesis ascético en algunos momentos, sino que pertenece a lo ordinario de la vida cristiana. El hombre de fe, no solo vive de pan, "sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). Quienes refrenan sus pasiones, confrontan su vida con el Evangelio y se alimenta de la Mesa del Señor, se convierten en agentes de la paz de Cristo.


La practica de la limosna, nos libera del pecado de "adorar" la mundanidad que "engañan a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio" (PP. Francisco). Pero a Dios nadie le gana en generosidad, lo que tú das a un pobre se te multiplica por cien y luego te da la vida eterna. El desprendimiento de lo material nos capacita para ser constructores de la paz, porque solo los generosos, aquellos que tienen verdadero amor a su prójimo, saben construir puentes de concordia entre los hombres y las naciones.

Escribe: Juan Del Río Martín
Religión Digital