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Thursday, July 2, 2020

Creación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía

El 29 de junio, nace un nuevo organismo de vital importancia para la misión pastoral de la Iglesia en América Latina y el Caribe:  La Conferencia Eclesial de la Amazonía . 
Como resultado del discernimiento del Sínodo Especial para la Región Amazónica, a la luz de las propuestas finales del mismo en su Documento Final, una comisión promotora integrada por las presidencias del CELAM y de la REPAM, y con el apoyo de asesores y expertos, comenzó El proceso de estudio y la definición de un proceso que conduciría hacia la Constitución de este nuevo organismo. La Asamblea se llevó a cabo durante dos jornadas, los días 26 y 29 de junio, con una gran representación de la diversidad eclesial en el territorio Amazónico.La naciente Conferencia Eclesial de la Amazonía ha desarrollado su fase asamblearia para la confirmación de su nacimiento, y ha presentado al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en el cual esta Conferencia estará integrada de manera orgánica y con su debida autonomía.

El acto fundacional
El acto fundacional contó con la presencia del presidente del CELAM, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte;el presidente y el vicepresidente de la REPAM, Cardenales Claudio Hummes y Pedro Barreto, un Obispo por cada país que comparte el territorio amazónico (Antillas - Mons. Emmanuel Lafont; Bolivia - Mons. Eugenio Coter; Brasil - Mons. Leonardo Steiner y Mons. Neri Tondello; Colombia - Mons. Omar Mejía; Ecuador - Mons. Rafael Cob; Perú - Mons. David Martínez; Venezuela - Mons. Jonny Reyes), el representante de Cáritas de América Latina y el Caribe, Monseñor José Luis Azuaje, de la CLAR, Hermana Liliana Franco, y de la REPAM, Mauricio López. A ellos se sumaron tres representantes de las comunidades indígenas, miembros de la Comisión Postsinodal: Patricia Gualinga, la Hermana Laura Vicuña y Delio Siticonatzi.
 La Santa Sede estuvo representada por la Secretaría del Sínodo de los Obispos con el Cardenal Baldisseri (Secretario) y Mons. Mario Grech (Prosecretario), la Congregación para los Obispos con el Cardenal Marc Ouellet (Presidente), la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, con el Cardenal Luis Tagle (Presidente) y el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, con el Cardenal Michael Czerny (Subsecretario Sección Migrantes y Refugiados). Como asesores expertos participaron el P. Carlos Galli (teólogo especialista en sinodalidad y el P. Alphonse Borras (jurista canónico).
 Al momento de la inauguración, el Cardenal Claudio Hummes dijo que “Esta Conferencia hace parte de los nuevos caminos que Sínodo Especial de Obispos para la Amazonía propuso.Es nuestra responsabilidad constituir esta Conferencia, animados por nuestro querido Papa Francisco. Él mismo sugirió el nombre ". 
 A su turno, el vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica, el Cardenal Pedro Barreto, aplaudieron la creación del nuevo organismo asegurando que llegó el momento para dar gracias a Dios porque creó la Conferencia Eclesial de la Amazonía , donde la voz de los indígenas en la Amazonía se ha escuchado ". 

Trabajo en sinodalidad
 La creación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía se enmarca en la tradición colegial y sinodal de las Iglesias en América Latina y el Caribe.El Consejo Episcopal Latinoamericano, como organismo de comunicación eclesial cuenta con 65 años de experiencia en el acompañamiento a los episcopados del continente y esta propuesta responde al clamor de los pueblos de esta parte del mundo y que aparece con claridad en el Documento Final del Sínodo Especial para la Amazonía en su número 115:
“Proponemos crear un organismo episcopal que promueva la sinodalidad entre las iglesias de la región, que ayude a delinear el rostro amazónico de esta Iglesia y que continúe la tarea de encontrar nuevos caminos para la misión evangelizadora, en incorporando especialmente la propuesta de la ecología integral, afianzando así la fisonomía de la Iglesia amazónica ”(DF 115). 
Del mismo modo, con enorme esperanza y alegría compartimos la elección del Card.Claudio Hummes, OFM (Brasil) como su presidente; de Mons. David Martínez de Aguirre, OP (Perú), como su vicepresidente; y por otro lado, para el Comité Ejecutivo se ha elegido a Mons. Eugenio Coter (Bolivia), como obispo representante de las Conferencias Episcopales del territorio Amazónico, junto con las presidencias de las instancias eclesiales regionales que acompañan este proceso de manera orgánica: CELAM, REPAM, CLAR y CÁRITAS ALyC; junto a los 3 representantes de los pueblos originarios designados. 

Leer el Comunicado Oficial: AQUÍ

Fuente: REPAM

Friday, May 15, 2020

“De la Encíclica Laudato Si’ al Sínodo de la Amazonía”

Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica, nos invita a releer la encíclica Laudato Si y el Sínodo Amazónico como "una de las rutas actuales más contundentes para la Iglesia ante la crisis climática global". 

López  destaca "la tierra es origen y sustento de nuestra vida, y por tanto el sitio en donde acontece la Encarnación. Dicho esto, la Encíclica Laudato Si es, por tanto, uno de los documentos contemporáneos más importantes para la Iglesia, y para la sociedad entera. Sin embargo, corre el riesgo de reducirse a un texto que a pesar de su relevancia incomparable caiga en el olvido.
No se puede ser miembro de la Iglesia Católica hoy y no asumir la Encíclica Laudato Si como un referente vital sobre nuestra propia identidad y modo de estar en el mundo.  A Cristo lo crucifican hoy cuando se mata la posibilidad de vida en nuestro planeta, y cuando asesinan a mujeres y hombres defensores de la naturaleza, de sus culturas y territorios, por intereses materiales mezquinos asociados al deseo de acumulación de muy pocos".

Lee el texto completo aquí:

(Vatican News / Maurio López). Sin un conocimiento real de la Encíclica Laudato Si será imposible comprender el Sínodo Amazónico y sus reales implicaciones, y en el sentido opuesto, es necesario adentrarse en la experiencia sinodal sobre la Amazonía, aún en proceso, para reconocer una de las más importantes concreciones de esta Encíclica social sobre el cuidado de la casa común. Lo dicho por el Papa expresa que en la dupla Encíclica-Sínodo está una de las rutas actuales más contundentes para la Iglesia ante la crisis climática global.

El Papa Francisco se caracteriza por acompañar con gestos concretos sus intuiciones y orientaciones, así que el Sínodo especial que aparentemente ha estado enfocado en un territorio específico, es en realidad una expresión paradigmática de lo que significa el llamado urgente e impostergable por el cuidado de la casa común para todo creyente y para toda persona de buena voluntad a partir de un territorio específico que habla de lo local y de lo global simultáneamente y de modo interconectado.

En espera de la Exhortación sobre el Sínodo de la Amazonia
En estos días el Papa presentará su Exhortación sobre el Sínodo Amazónico, y entonces todo el proceso de escucha, discernimiento y definición de nuevos caminos se tornará en “magisterio”, es decir, lineamento explícito e ineludible para toda la Iglesia y sus miembros, y como una ayuda a ser compartida con cualquier persona de buena voluntad que se sienta identificada. En ese momento, el impulso del Sínodo Amazónico como voz de la periferia que ilumina al centro será, aún más, un aporte esencial para que los planteamientos de la Encíclica Laudato Si sigan actuantes y vigentes en la Amazonía, y mucho más allá de ella por lo dicho anteriormente.

Es un imperativo del creyente de hoy cuidar la casa común
No es un secreto que muchísimos creyentes no consideran que el cuidado de la casa común sea un elemento inherente a su identidad como miembros de esta Iglesia. Ante ello, es imperativo cambiar esta situación. El creyente del tiempo presente, para ser genuinamente seguidor de Cristo, debe asumir un compromiso real y creíble sobre el cuidado de la casa común en obras y palabras. Dios lo ha creado todo para que tengamos vida y vida en abundancia, y cuando se pone en riesgo nuestro planeta, su diversidad, y el propio futuro de la humanidad, el de los ecosistemas, de otros seres vivos, y sobre todo el de los hermanos y hermanas más afectados por los efectos actuales de nuestro modelo de sociedad sobre su entorno y la continuidad de sus vidas, es imposible no reconocer nuestra responsabilidad para actuar en coherencia con el llamado del evangelio de Jesús.

La Tierra, sitio donde acontece la encarnación
La tierra es origen y sustento de nuestra vida, y por tanto el sitio en donde acontece la Encarnación. Dicho esto, la Encíclica Laudato Si es, por tanto, uno de los documentos contemporáneos más importantes para la Iglesia, y para la sociedad entera. Sin embargo, corre el riesgo de reducirse a un texto que a pesar de su relevancia incomparable caiga en el olvido.
No se puede ser miembro de la Iglesia Católica hoy y no asumir la Encíclica Laudato Si como un referente vital sobre nuestra propia identidad y modo de estar en el mundo.  A Cristo lo crucifican hoy cuando se mata la posibilidad de vida en nuestro planeta, y cuando asesinan a mujeres y hombres defensores de la naturaleza, de sus culturas y territorios, por intereses materiales mezquinos asociados al deseo de acumulación de muy pocos.

Causas estructurales de la crisis ambiental
Necesitamos de una perspectiva ético-moral global sobre el cuidado de la casa común ante la incapacidad de nuestra comunidad planetaria de reconocer los límites de nuestro modelo de sociedad de consumo.

La opción de la Iglesia ante esta situación está expresada bella y contundentemente en la Encíclica Laudato Si, antes referida, y se puede comprender sobre todo con esta afirmación:
“Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la be­lleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumi­dor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo”. (Papa Francisco. Encíclica Laudato Si´. No. 11)

En este sentido es necesario hacer una lectura personal, comunitaria y societal de esta Encíclica desde 3 perspectivas que nos ayuden a preguntarnos qué tan en serio nos tomamos este llamado:

“METANOIA”. Llamado a una transformación profunda y radical del corazón. Es decir, un cambio serio y determinante, que me mueva a ser y a hacer desde una mirada distinta sobre mí mismo.

“ALTERIDAD”. Esta palabra significa encontrar el sentido de la propia vida, incluso sobre mi propio misterio, a partir de los ojos y la existencia del otro. Mi esencia está fuertemente determinada por la capacidad de reconocer el misterio de la vida que me plenifica en la medida en que me reconozco más allá de mí mismo, y en los ojos de los otros. Y en ese sentido, Laudato Si nos llama a dar un paso más al reconocer a la hermana-madre tierra como otra con quien tenemos una relación de interdependencia y del cual provenimos.

“PARRESÍA”. Significa el atrevimiento de entregarse, de hablar, y de actuar con coraje. Se trata de tener la valentía de hacer posible lo necesario ante esta crisis climática que sigue empeorando.
El Sínodo Amazónico ha sido en buena medida el resultado de las intuiciones presentes en Laudato Si´, pero es, asimismo, consecuencia de un largo proceso histórico y eclesiológico que incorpora estas tres perspectivas: metanoia, alteridad y parresía, y que nos plantea una serie de desafíos o posibilidades que han de ser desarrolladas en el tiempo en lo que reconocemos como un verdadero Kairós.

El Sínodo para la Amazonia. Aprendizajes
La experiencia de conversión, es decir, el ser transformados por y hacia la Amazonía como territorio vivo y diverso, y por y hacia sus pueblos y comunidades, es al mismo tiempo la manera en que Dios mismo nos va mostrando el camino por el cual debemos ir como Iglesia al servicio de la vida a la luz de las orientaciones de la Doctrina Social en la Encíclica Laudato Si.

Caminar juntos desde la periferia
Este Sínodo es ya una experiencia inédita de caminar juntos y ha transformado a la Iglesia desde los dones de la periferia, antes considerada indeseable, que llegan al centro ayudándole en su propio proceso permanente de reforma en marcha.

El Sínodo. Herencia de mártires y profetas
Los testimonios de innumerables mujeres y hombres mártires de la Amazonía que muestran la fuerza viva del camino de entrega para ser semillas que se siembran en el corazón de los pueblos, en la opción por la justicia, y siendo vida y vida en abundancia para ellos.

La vida de los pueblos indígenas y el Sínodo
La vida de los pueblos indígenas en general, y de las mujeres en particular, que han dado un tono totalmente diferente, más vivo, renovado, y valiente a este Sínodo, proyectando los elementos de la ecología integral presentes en Laudato Si. Su claridad, el testimonio de sus vidas, su conexión espiritual con la Amazonía, y el grito valiente hacia un cambio ya, pidiendo que la Iglesia sea su aliada y que respondamos más allá de las diferencias ante la emergencia climática, han dejado una huella imborrable en este Sínodo que ha tenido voz de mujer, con rostro intercultural.

El Sínodo, un proceso en marcha
Y, sobre todo, saber que el Sínodo es un proceso en marcha y de largo aliento, que implica seguir aprendiendo de los pueblos y comunidades, haciendo una opción inculturada e inter-cultural con ellos-as, sabiendo que el mejor vino aún está por venir. Es el vino nuevo que requiere de odres nuevos para poder madurar poco a poco y saber que el reino y la posibilidad de otro mundo está ahí, que debemos luchar por ello, y que la muerte no tiene, ni tendrá nunca la última palabra. Debemos descubrir en los pueblos amazónicos, con sus propias fragilidades, las enseñanzas para un posible camino nuevo hacia el buen vivir y hacia una una relación más armónica con el todo, con el cosmos.


Thursday, February 6, 2020

DEFENDER LA AMAZONÍA, ES DEFENDER NUESTRA CASA COMÚN

Recurso visual diseñado por la REPAM
¿Por qué como chimbotanos nos debería interesar la Amazonía? Fue la pregunta frecuente que nos hicieron cuando trabajamos los talleres relacionados con el Sínodo PanAmazónico. 

Chimbote, puerto pesquero ubicado en el desierto norte del Perú, forma parte de la región Ancash en la que a pocos km., como parte de los Andes, se encuentra la Cordillera Blanca (cadena de majestuosos nevados con significativas alturas en Latinoamérica) que, al desatendernos de la problemática amazónica, estaríamos siendo potenciales víctimas relacionada con el cambio climático.

Y no se trata solo de la atención de Chimbote sino también de todo el Perú, de toda Latinoamérica y, en general, de toda nuestra casa común. Lo que afecta a una parte de nuestro planeta repercute en  la totalidad. Así, si le ocasionamos daño a este pulmón planetario las consecuencias las sufriríamos todos como humanidad. Por ello la importancia de sensibilizarnos, responsabilizarnos y actuar para estar atentos a todo lo que afecta a su composición y, particularmente, a quienes se han encargado de preservarla: los pueblos indígenas.

Como comunidad creyente convocada en la Iglesia Católica recientemente culminó el Sínodo PanAmazónico que más allá de los temas promovidos por los medios de comunicación de masas nos parece importante centrarnos en una de las grandes conclusiones: valorar la realidad de nuestro pulmón planetario definido por los participantes del Sínodo como “una hermosura herida y deformada, un lugar de dolor y violencia" y denunciaron que "los atentados contra la naturaleza tienen consecuencias contra la vida de los pueblos". Hechos producidos por las políticas medioambientales injustas de los Estados que generan consecuencias negativas con el cambio climático.

Además, con valentía y profetismo se denuncia que tal situación se debe a "los intereses económicos y políticos de los sectores dominantes, con la complicidad de algunos gobernantes y de algunas autoridades indígenas". Señala que "las víctimas son los sectores más vulnerables, los niños, jóvenes, mujeres y la hermana madre tierra".
Así no formemos parte del territorio o la Cuenca Amazónica el compromiso nos debe llevar a tener presente a sus pueblos y defenderlos como parte de “nuestra casa común”.

Finalizo recordando las palabras de monseñor Bruno Duffé (Secretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano) al conmemorarse el primer aniversario del crimen ambiental de Brumadinho “Hay que denunciar el desarrollo que mata y anunciar con Jesucristo otro desarrollo”.




Escribe: Victor Mendoza  (JPIC, Perú)
Victor Mendoza es miembro del Comité Internacional de Justicia, Paz e Integridad de la Creación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado.


Sunday, October 20, 2019

Pacto de las Catacumbas por la Casa Común


El Pacto de las Catacumbas por la Casa Común, en el que se asume el compromiso de trabajar por una Iglesia con rostro amazónico, pobre y servidora, profética y samaritana, fue firmado este 20 de octubre de 2019 en las Catacumbas de Santa Domitila en Roma. En la firma de este compromiso estuvieron presentes unos 40 obispos, acompañados por otros padres sinodales, auditores, auditoras, peritos y peritas, así como algunos de los participantes del espacio «Amazonía: Casa Común»

Convocados por los gritos de la Amazonía, ante las agresiones que hoy devastan el territorio amazónico, amenazado por la violencia de un sistema económico depredador y consumista, se comprometieron a continuar su labor en territorios e inspirados en los mártires miembros de las comunidades eclesiales de base, de las pastorales y movimientos populares, líderes indígenas, misioneras y misioneros, laicos, sacerdotes y obispos, que derramaron su sangre por defender la vida y luchar por la salvaguardia de nuestra Casa Común, los firmantes se comprometieron a seguir su misión en territorios amazónicos “por una Iglesia con rostro amazónico, pobre y servidora, profética y samaritana”.

El Pacto fue precedido de una celebración eucarística presidida por el Cardenal Claudio Hummes, quien vistió la estola de Dom Helder Cámara, y fue concelebrada por los padres sinodales, entre ellos Monseñor Pedro Barreto y Dom Erwin Kautler. Arropados por el recuerdo de gratitud a los obispos que, en las Catacumbas de Santa Domitila, al final del Concilio Vaticano II, firmaron el Pacto por una Iglesia servidora y pobre.

 Esta vez, el Pacto por la Casa Común, “Renovar en nuestras iglesias la opción preferencial por los pobres, especialmente por los pueblos originarios, y junto con ellos garantizar el derecho a ser protagonistas en la sociedad y en la Iglesia. Ayudarlos a preservar sus tierras, culturas, lenguas, historias, identidades y espiritualidades. Crecer en la conciencia de que deben ser respetados local y globalmente y, en consecuencia, alentar, por todos los medios a nuestro alcance, a ser acogidos en pie de igualdad en el concierto mundial de otros pueblos y culturas.”

Leer el documento completo: PACTO



Escribe: Ghilherme Cavalli, CIMI
Fuente: Iglesias y Minería

Thursday, October 10, 2019

Recurso de Oración: Sínodo Amazónico

El sínodo de la Amazonía "Nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral" es una oportunidad para contribuir a la transformación de nuestra Iglesia. Estamos siendo llamadas a orar, a dialogar y a ser una Iglesia en salida.

La Amazonía es una región indispensable para la supervivencia de la humanidad, cuyas bondades nos son ofrecidas gratuitamente desde hace siglos. 


“Acompañen con la oración este importante evento eclesial a fin de que se lo viva en comunión fraterna y en la docilidad al Espíritu Santo, que siempre muestra los caminos para el testimonio del Evangelio”, Papa Francisco




Oración por el Sínodo Amazónico*
Dios Creador de nuestra casa común
ilumina a quienes participan del Sínodo de la Amazonia
que buscan nuevos caminos para una Iglesia comprometida
con el cuidado de la creación.

Ayúdanos a acompañar con alegría,
fe y esperanza el Sínodo Amazónico,
llevános a formar comunidades de fe
que se alimenten con tu Palabra
y se nutran de la Eucaristía,
así seremos, con nuestros pueblos amazónicos,
signos de vida y esperanza.

Fortalece en tu Iglesia la conciencia misionera y
despierta nuestro compromiso bautismal
para ser discípulas y discípulos
misioneros, que, por la palabra y el testimonio de vida,
anuncien el Evangelio a los pueblos de la Amazonia,
y asuman la defensa de la tierra, de la vegetación

y de los ríos de la región,

contra la destrucción, la contaminación y la muerte.

Nuestra Señora de Nazaret, Reina
de la Amazonia, intercede por
nosotras, para que nunca nos falten
el coraje y la pasión, lado a lado
con tu Hijo Jesús.


Versión para IMPRIMIR: https://bit.ly/32fkKZL