Friday, September 17, 2021

Laudato Si Action Plataform - Season of Creation efforts

 Advocacy opportunity and resources 

As you know well, human activity is warming our planet at an unprecedented rate. The UN’s Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) warns that humanity only has a few years to avoid catastrophic climate change. Solutions exist now that can help slow and even reverse this climate warming. However, we need faith-filled voices to strengthen our nation’s moral and political will to enact bold policies that dramatically reduce greenhouse gas emissions and care for the common good. 

Take action 

The Catholic Climate Covenant is offering us the opportunity to take action NOW! Here are three simple and impactful actions you can take TODAY! 

1. Sign and share The Catholic Climate Action Petition for Individuals, 

2. Ask authorized leaders or representatives of Catholic institutions to sign the Climate Action Letter is for Catholic Institutions.


Utilize new EPA report on inequitable impact of climate change 

Compelling advocacy narratives combine stories of impacted persons with concrete data. The new report from the Environmental Protection Agency on social vulnerability and climate change could be a useful tool as you shape messaging for your congregation, leadership, and elected officials. This report improves our understanding of the degree to which four socially vulnerable populations— defined based on income, educational attainment, race and ethnicity, and age—may be more exposed to the highest impacts of climate change. The data tracks with the Preferential Option for the Poor and helps us see how to advocate for those most vulnerable. You can access the full report HERE. 

The Season of Creation continues! Webinars and resources 

Cry of the Earth, Cry of the Poor: Reducing our Carbon Footprint - In this webinar hosted by the Catholic Health Association on Sept. 23 from 1-2PM ET, Gary Cohen, president and founder of Health Care Without Harm, along with representatives from Ascension and Providence St. Joseph Health, will share how they are working to eliminate the carbon emissions of their organizations as well as concrete actions health care organizations can take to adopt renewable energy and achieve carbon neutrality. Learn more and register here. See all of CHA's 2021 Feast of St Francis resources. 

Season of Creation Liturgy Guide authored by Jim Hug, SJ and a talented creative team and with the partnership of the Ecology Desk of Vatican Dicastery for Promoting Integral Human Development: Laudato Si’ Action Platform and LISTEN: Laudato Si’ International Scholars of Tertiary Education Network. Click HERE to download in English and HERE for Spanish. 

Information and the guide for the Season of Creation 2021 can be found at https://seasonofcreation.org/ 

Vatican News coverage highlighting ecumenical nature of the season. 

Examples of impactful action as you prepare your LS plan 

Thank you to everyone who continues to share their community and congregation efforts to prepare for the Laudato Si’ Action Platform. In the last update, we highlighted an example of a diocesan action plan that contained practical examples that could be applied to religious orders. If you are looking for more examples of impactful action, check out the LSAP resource HERE with specific activities by LS goal.


Wednesday, September 1, 2021

La debacle afgana

Sor Covadonga Suarez nos comparte esta interesante perspectiva de la realidad de nuestros hermanos y hermanas Afganas. Esperamos que la lectura de este artículo nos ayude a acercar más caminos de solidaridad, justicia y no violencia que nuestras sociedades tanto necesitan.

Redacción de Atrio

Por Tariq Alí. Revista Contexto 18/08/2021 /

El vigésimo aniversario de la ‘Guerra contra el Terrorismo’ ha terminado en una derrota predecible para los EE.UU. y sus aliados. Protección internacional y asilo es lo mínimo que debe Occidente a la población de Afganistán


La caída de Kabul ante los talibanes el 15 de agosto de 2021 es una gran derrota política e ideológica para el Imperio estadounidense. Los atestados helicópteros que transportaban al personal de la embajada estadounidense al aeropuerto de Kabul recordaban sorprendentemente las escenas de Saigón, ahora Ciudad Ho Chi Minh, en abril de 1975. La velocidad con la que las fuerzas talibanes han asaltado el país fue asombrosa; su perspicacia estratégica notable. La ofensiva de una semana terminó triunfalmente en Kabul. El ejército afgano de 300.000 efectivos se derrumbó. Muchos se negaron a pelear. De hecho, miles de ellos se pasaron a los talibanes, quienes inmediatamente exigieron la rendición incondicional del gobierno títere.

El presidente Ashraf Ghani, favorito de los medios estadounidenses, ha huido del país y buscado refugio en Omán. La bandera del Emirato renacido ondea ahora sobre su palacio presidencial. En cierto sentido, la analogía más cercana no es Saigón, sino el Sudán del siglo XIX, cuando las fuerzas del Mahdi invadieron Jartum y martirizaron al general Gordon. William Morris celebró la victoria del Mahdi como un revés para el Imperio Británico. Sin embargo, mientras los insurgentes sudaneses mataron a toda la guarnición, Kabul cambió de manos con poco derramamiento de sangre. Los talibanes ni siquiera intentaron tomar la embajada de Estados Unidos, y mucho menos atacar al personal estadounidense.

El vigésimo aniversario de la ‘Guerra contra el Terrorismo’ ha terminado así en una derrota predecible y prevista para los EE.UU., la OTAN y otros que se subieron al tren. Independientemente de qué se opine de las políticas de los talibanes –he sido un crítico severo de ellas durante muchos años–, no se puede negar su éxito. En un período en el que Estados Unidos ha destruido un país árabe tras otro, nunca surgió ninguna resistencia que pudiera desafiar a los ocupantes. Esta derrota bien puede ser un punto de inflexión. Por eso los políticos europeos se quejan. Respaldaron incondicionalmente a Estados Unidos en Afganistán, y ellos también han sufrido la humillación, especialmente Gran Bretaña.

En uno de los países más pobres del mundo, se gastaron miles de millones. Biden se quedó sin otra opción. Estados Unidos había anunciado que se retiraría de Afganistán en septiembre de 2021 sin cumplir ninguno de sus objetivos ‘liberacionistas’: libertad y democracia, igualdad de derechos para las mujeres y la destrucción de los talibanes. Aunque no hayan sido derrotados militarmente, las lágrimas que derraman los liberales amargados confirman el alcance más profundo de su pérdida. La mayoría de ellos –Frederick Kagan en el NYT, Gideon Rachman en el FT– creen que la retirada de tropas debería haberse retrasado para mantener a raya a los talibanes. Pero Biden simplemente estaba ratificando el proceso de paz iniciado por Trump, con el respaldo del Pentágono, que vio un acuerdo alcanzado en febrero de 2020 en presencia de Estados Unidos, los talibanes, India, China y Pakistán. El aparato de seguridad estadounidense sabía que la invasión había fracasado: los talibanes no podían ser sometidos por mucho tiempo que permanecieran en Afganistán. La idea de que la apresurada retirada de Biden ha fortalecido de alguna manera a los talibanes es una tontería.

El hecho es que durante veinte años, Estados Unidos no ha logrado construir nada que pueda redimir su misión. La Zona Verde brillantemente iluminada siempre estaba rodeada por una oscuridad que los “Zoners” no podían comprender. En uno de los países más pobres del mundo, se gastaron miles de millones anualmente en aire acondicionado para los cuarteles que albergaban a los soldados y oficiales estadounidenses, mientras que la comida y la ropa se transportaban regularmente desde bases en Qatar, Arabia Saudí y Kuwait. No fue una sorpresa que un enorme barrio de chabolas creciera en las afueras de Kabul y que los pobres se organizaran para buscar los restos en los cubos de basura. Los bajos salarios pagados a los servicios de seguridad afganos no pudieron convencerlos de luchar contra sus compatriotas. El ejército, construido a lo largo de dos décadas, había sido infiltrado casi desde el comienzo por partidarios de los Talibán, quienes recibieron entrenamiento gratuito en el uso de equipo militar moderno y actuaron como espías de la resistencia afgana.

Ésta era la miserable realidad de la “intervención humanitaria”. Aunque haya que reconocer los méritos: el país ha sido testigo de un enorme aumento de las exportaciones. Durante los años de los talibanes, la producción de opio se supervisó estrictamente. Desde la invasión estadounidense, ha aumentado drásticamente y representa el 90% del mercado mundial de heroína, lo que hace que uno se pregunte si este prolongado conflicto no debería verse, al menos en parte, como una nueva guerra del opio. Se han obtenido billones de beneficios y se han compartido entre los sectores afganos que sirvieron a la ocupación. A los oficiales occidentales se les pagó generosamente para permitir el comercio. Uno de cada diez jóvenes afganos es ahora adicto al opio. Las cifras entre las fuerzas de la OTAN no están disponibles.

En cuanto a la situación de la mujer, no ha cambiado mucho. Ha habido poco progreso social fuera de la Zona Verde infestada de ONG. Una de las principales feministas del país en el exilio comentó que las mujeres afganas tenían tres enemigos: la ocupación occidental, los talibanes y la Alianza del Norte. Con la salida de Estados Unidos, dijo, tendrán dos. (En el momento de redactar este artículo, tal vez se pueda enmendar por uno, ya que los avances de los talibanes en el norte acabaron con facciones clave de la Alianza antes de que Kabul fuera capturada). A pesar de las reiteradas solicitudes de periodistas y activistas, no se han publicado cifras fiables sobre la industria del trabajo sexual que creció para servir a los ejércitos ocupantes. Tampoco hay estadísticas creíbles sobre violaciones, aunque los soldados estadounidenses con frecuencia utilizaron la violencia sexual contra ‘sospechosos de terrorismo’, violaron a civiles afganos y dieron luz verde al abuso infantil por parte de las milicias aliadas. Durante la guerra civil yugoslava, la prostitución se multiplicó y la región se convirtió en un centro de tráfico sexual. La participación de la ONU en este negocio rentable estaba bien documentada. En Afganistán, aún no se conocen todos los detalles.

Más de 775.000 soldados estadounidenses han combatido en Afganistán desde 2001. De ellos, 2.448 murieron, junto con casi 4.000 contratistas estadounidenses. Aproximadamente 20.589 resultaron heridos en combate según el Departamento de Defensa. Las cifras de víctimas afganas son difíciles de calcular, ya que no se cuentan las “muertes de enemigos” que incluyan a civiles. Carl Conetta, del Proyecto sobre Alternativas de Defensa, estimó que al menos 4.200-4.500 civiles murieron a mediados de enero de 2002 como consecuencia del asalto estadounidense, tanto directamente como víctimas de la campaña de bombardeos aéreos como indirectamente en la crisis humanitaria que siguió. Para 2021, Associated Press informaba que 47.245 civiles habían muerto a causa de la ocupación. Los activistas de derechos civiles afganos dieron un total más alto, insistiendo en que 100.000 afganos (muchos de ellos no combatientes) habían muerto y tres veces ese número había resultado herido.

En 2019, el Washington Post publicó un informe interno de 2.000 páginas encargado por el gobierno federal de Estados Unidos para analizar los fracasos de su guerra más larga: ‘The Afghanistan Papers’. Se basó en una serie de entrevistas con generales estadounidenses (jubilados y en activo), asesores políticos, diplomáticos, trabajadores humanitarios, etc. Su evaluación combinada fue condenatoria. El general Douglas Lute, el ‘zar de la guerra afgana’ bajo Bush y Obama, confesó que “carecíamos de una comprensión profunda de Afganistán, no sabíamos lo que estábamos haciendo… No teníamos la más remota noción de lo que estábamos haciendo (…) Si el pueblo estadounidense supiera la magnitud de esta incoherencia…”. Otro testigo, Jeffrey Eggers, un Navy Seal retirado y miembro del personal de la Casa Blanca bajo Bush y Obama, destacó el enorme desperdicio de recursos: “¿Qué obtuvimos por este esfuerzo de un billón de dólares? ¿Valió la pena gastar ese billón? (…) Después del asesinato de Osama bin Laden, dije que Osama probablemente se estaba riendo en su tumba de agua considerando cuánto hemos gastado en Afganistán”. Podría haber añadido: ‘Y seguimos despilfarrando’.

Los partidarios conservadores, los nostálgicos coloniales y los sapos de Blair piden presencia británica en el Estado devastado por la guerra

¿Quién era el enemigo? ¿Los talibanes, Pakistán, todos los afganos? Un viejo soldado estadounidense estaba convencido de que al menos un tercio de la policía afgana era adicta a las drogas y otra parte considerable eran partidarios de los talibanes. Esto planteó un problema importante para los soldados estadounidenses, como testificó un jefe anónimo de las Fuerzas Especiales en 2017: “Pensaron que iba a ir a ellos con un mapa para mostrarles dónde viven los buenos y los malos … Costó varias conversaciones entender que yo no tenía esa información en mis manos. Al principio, seguían preguntando: ‘¿Pero quiénes son los malos, dónde están?’”.

Donald Rumsfeld expresó el mismo sentimiento en 2003. “No tengo visibilidad de quiénes son los malos en Afganistán o Irak”, escribió. “Leí toda la información de la comunidad de inteligencia, y parece que sabemos mucho, pero de hecho, en cuanto presionas, descubres que no tenemos nada que sea procesable. Somos lamentablemente deficientes en inteligencia humana”. La incapacidad de distinguir entre un amigo y un enemigo es un problema grave, no solo a nivel schmittiano, sino práctico. Si no se puede distinguir entre aliados y adversarios después de un ataque con bombas improvisadas en un mercado de la ciudad abarrotado, se responde atacando a todos y creando más enemigos en el proceso.

El coronel Christopher Kolenda, asesor de tres generales en servicio, señaló otro problema con la misión estadounidense: la corrupción fue desenfrenada desde el principio; el gobierno de Karzai se “autoorganizó como una cleptocracia”. Eso socavó la estrategia posterior a 2002 de construir un Estado que pudiera sobrevivir a la ocupación. “La corrupción menor es como el cáncer de piel, hay formas de lidiar con ella y probablemente estarás bien. La corrupción dentro de los ministerios, nivel superior, es como el cáncer de colon; es peor, pero si lo detecta a tiempo, probablemente se controlará. La cleptocracia, sin embargo, es como un cáncer de cerebro; es fatal”, dijo. Por supuesto, el Estado paquistaní, donde la cleptocracia está incrustada en todos los niveles, ha sobrevivido durante décadas. Pero las cosas no fueron tan fáciles en Afganistán, donde los esfuerzos de construcción de la nación fueron dirigidos por un ejército de ocupación y el gobierno central tuvo escaso apoyo popular.

¿Qué hay de los informes falsos en los que se decía que los talibanes fueron derrotados para no volver nunca? Una figura de alto rango del Consejo de Seguridad Nacional reflexionó sobre las mentiras difundidas por sus colegas: “Fueron sus explicaciones. Por ejemplo, ¿los ataques [de los talibanes] están empeorando? Eso es porque hay más objetivos a los que disparar, por lo que el que haya más ataques es un indicador falso de inestabilidad. Entonces, tres meses después, ¿los ataques siguen empeorando? Es porque los talibanes están desesperados, así que en realidad es un indicador de que estamos ganando” (…) “Y esto siguió y siguió por dos razones: para que todos los involucrados no perdieran la cara y para que pareciera que las tropas y los recursos tuvieran tal efecto que eliminarlos haría que el país se deteriorara”, explicó.

Todo esto era un secreto a voces en las cancillerías y ministerios de defensa de la OTAN en Europa. En octubre de 2014, el secretario de Defensa británico, Michael Fallon, admitió que “se cometieron errores militarmente, los políticos en ese momento cometieron errores y esto se remonta a 10, 13 años atrás (…) No vamos a enviar tropas de combate a Afganistán, bajo ninguna circunstancia”. Cuatro años más tarde, la primera ministra Theresa May reasignó tropas británicas a Afganistán, duplicando sus combatientes “para ayudar a abordar la frágil situación de seguridad”. Ahora, los medios de comunicación del Reino Unido se hacen eco del Ministerio de Relaciones Exteriores y critican a Biden por haber hecho un movimiento equivocado en el momento equivocado, con el jefe de las fuerzas armadas británicas, Sir Nick Carter, sugiriendo que podría ser necesaria una nueva invasión. Los partidarios conservadores, los nostálgicos coloniales, los periodistas títeres y los sapos de Blair hacen fila para pedir una presencia británica permanente en el Estado devastado por la guerra.

Lo sorprendente es que ni el general Carter ni sus relevos parecen haber reconocido el alcance de la crisis a la que se enfrentaba la maquinaria de guerra estadounidense, como se expone en ‘The Afghanistan Papers’. Mientras que los planificadores militares estadounidenses han ido despertando lentamente, sus homólogos británicos todavía se aferran a una imagen de fantasía de Afganistán. Algunos argumentan que la retirada pondrá en riesgo la seguridad de Europa, ya que al-Qaeda se reagrupará en el nuevo Emirato Islámico. Pero estos pronósticos son falsos. Estados Unidos y el Reino Unido han pasado años armando y ayudando a al-Qaeda en Siria, como lo hicieron en Bosnia y Libia. Tal alarmismo solo puede ser creído en un pantano de ignorancia. El público británico, al menos, no parece habérselo tragado. La historia a veces impulsa verdades urgentes en un país a través de una vívida demostración de hechos o de la pérdida de credibilidad de las élites. Es probable que la retirada actual sea uno de esos momentos. Los británicos, ya hostiles a la “Guerra contra el Terrorismo”, podrían endurecer su oposición a futuras aventuras militares.

¿Qué deparará el futuro? Replicando el modelo desarrollado para Irak y Siria, Estados Unidos ha anunciado que una unidad militar especial permanente, compuesta por 2.500 soldados, estará estacionada en una base kuwaití, lista para volar a Afganistán y bombardear, matar y mutilar si fuera necesario. Mientras tanto, una delegación talibán de alto nivel visitó China en julio pasado, prometiendo que su país nunca volvería a ser utilizado como plataforma de ataques contra otros Estados. Mantuvieron conversaciones cordiales con el Ministro de Relaciones Exteriores de China, que supuestamente abarcaron los lazos comerciales y económicos. La cumbre recordó reuniones similares entre muyahidines afganos y líderes occidentales durante la década de 1980: los primeros aparecieron con sus trajes wahabíes y cortes de barba reglamentarios en el espectacular telón de fondo de la Casa Blanca o el número 10 de Downing Street. Pero ahora, con la OTAN en retirada, los actores clave son China, Rusia, Irán y Pakistán (que sin duda han brindado asistencia estratégica a los talibanes y para quienes este es un gran triunfo político-militar). Ninguno de ellos quiere una nueva guerra civil, al contrario que Estados Unidos y sus aliados después de la retirada soviética. Las estrechas relaciones de China con Teherán y Moscú podrían permitir trabajar para asegurar una paz frágil para los ciudadanos de este país traumatizado, con la ayuda de la continua influencia rusa en el norte.

Se ha puesto mucho énfasis en la edad promedio en Afganistán: 18 años, en una población de 40 millones. Por sí solo, esto no significa nada. Pero existe la esperanza de que los jóvenes afganos luchen por una vida mejor después de cuarenta años de conflicto. Para las mujeres afganas, la lucha no ha terminado, incluso si solo queda un enemigo. En Gran Bretaña y en otros lugares, todos aquellos que quieran seguir luchando deben centrarse en los refugiados que pronto llamarán a las puertas de la OTAN. El refugio es lo menos que Occidente les debe: una pequeña reparación por una guerra innecesaria.

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Tariq Alí es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.

Este artículo fue publicado en Sin Permiso procedente de New Left Review.

Traducción de Enrique García.


Tuesday, August 31, 2021

We Can do Something NOW about Climate Change


As you know well, human activity is warming our planet at an unprecedented rate. The UN’s Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) warns that humanity only has a few years to avoid catastrophic climate change.  Solutions exist now that can help slow and even reverse this climate warming. However, we need faith-filled voices to strengthen our nation’s moral and political will to enact bold policies that dramatically reduce greenhouse gas emissions and care for the common good. 
 
The Catholic Climate Covenant is offering us the opportunity to take action NOW! Here are three simple and impactful actions you can take TODAY!
  1. Sign and share The Catholic Climate Action Petition for Individuals
  1. Ask authorized leaders or representatives of Catholic institutions to sign the Climate Action Letter is for Catholic Institutions.

Sunday, August 29, 2021

Ordaining Women: Leading to more corruption or bringing justice

 


Women’s Ordination Conference 45th Anniversary. Sister Dorothy Ettling, Dr. Ada María Isasi-Díaz, Sister Mary Walden, and Sister Martha Ann Kirk attended the first Women’s Ordination Conference in Detroit. Three of them have died, but Sister Martha Ann was invited to be a presenter at the anniversary celebration https://www.youtube.com/watch?v=b69mOzuTkbk&t=3s  

She had been the leader of dance and drama at 2015 gathering of Women’s Ordination Worldwide https://sanantonioreport.org/gender-gospel-and-global-justice/  Sister Tere Maya was a part of the gathering of major superiors in Rome a few years ago when they had invited Pope Francis to consider women in the diaconate.  An interactive platform is promoting conversations on the deaconate https://discerningdeacons.org/  Would the best thing be or dismantle any type of ordination within the Catholic Church since they seem to lead to power over rather than gospel relationships of mutuality and service.  “I no longer call you servants but friends,” echoes from John’s gospel. Discerning Deacons invites people to consider how the church might be healed.

"Deep in our hearts" we minister as people have died, as we did in the 1800's

A Dia de los muertos altar in the family home of Sr. Katty in Lima, Peru.  "Wawa"  a Quechua style bread made by her father.  

 In the middle of the 1800's when a tenth of the population of San Antonio had died, the first Incarnate Word Sisters began to minister consoling people, helping to heal wounded hearts and bodies.  During the global pandemic for Dia de los muertos, 2020, we gathered to console each other.  Read about this in Global Sisters Report “May the Communion of Saints bring us comfort!” Global Sisters Report, February 21, 2021, https://www.globalsistersreport.org/news/coronavirus/column/may-communion-saints-bring-us-comfort   Listen to students in Mexico City speak of their experiences building relationships in the Incarnate Word family in three countries and four institutions. Incarnate Word Cross Cultural Contact and Compassion” https://youtu.be/izdLWuYxne8

In the city of San Antonio, we continue the ministry of consolation at "Deep in Our Hearts." 

Seated:  Mayor Ron Nirenberg,  Judge Nelson Wolf, Councilwoman Adriana Garcia Rocha

Deep in our hearts are the 3,500 people who have died since the outbreak of the pandemic in San Antonio.  All are invited to visit the memorial at E. Market and S. Alamo St. and to remember.  Relatives are invited to write the names of a loved one who died on a heart and to attach a laminated pictured if they wish.   https://www.sacrd.org/DeepInOurHearts/

Sister Martha Ann Kirk, who is active in the “City of Compassion” movement and education and Councilwoman Adriana Garcia Rocha

UIW double alumni Council Woman Adriana Garcia Rocha poignantly spoke remembering the seven members of her family and the two members of her church family who have died of COVID.  She noted the vulnerable populations of San Antonio and how important it is that all think of ourselves as one family in our city uniting for equity as we go into the future.  She brought the best skills of a UIW Communications Art major to touch the hearts and minds of Mayor Ron Nirenberg, Judge Nelson Wolf, and the crowd of citizens, many of whom had lost family members and friends.  Former Incarnate Word Justice and Peace graduate student and organizer of the event Rev. Ann Helmke began reminding us that we stand on land belonging to native peoples. The beat of a native drum  calls  us to listen to our heart beat, our hurting hearts, as we grieve those lost.  

Mayor Nirenberg spoke of youth and the future.  As the memorial opens our hearts, may this lead us to encouraging the young and creating hope.  

Learn more of seeking to promote compassion during the pandemic, "Tears Are Washing Our Eyes that we may see." https://kirk-39798.medium.com/tears-are-washing-our-eyes-that-we-may-see-teaching-in-san-antonio-tx-a-city-of-compassion-f1ccf1f19890