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Friday, May 26, 2017

El enfoque de género ante los desafíos actuales


Hablar de feminismo y de teología parece de por sí ya una contradicción, lo cual no sorprende frente a la desigualdad existente entre varones y mujeres: la inferiorización estructural de mujeres, los feminicidios, las parejas divorciadas, la discriminación hacia las personas LGTBI entre otros.


            A pesar que hace décadas las mujeres están haciendo teología en nuestras iglesias y espacios teológicos, mayoritariamente siguen siendo sumamente patriarcales por no decir misóginos. Las identidades de las mujeres son determinadas,  controladas en torno a  construcciones de género y sexualidad justificadas por un discurso religioso y teológico, cuya máxima expresión es una mujer idealizada: virgen, sumisa y servil. A partir de esa dicotomía de hombre macho y mujer sometida se ha construido todo un sistema de desigualdad y opresión entre los géneros que se mantiene de alguna manera hasta hoy en día.
            La Teología parece un campo de varones, a pesar de que hace décadas las mujeres están haciendo teología, y es que dentro del sistema piramidal eclesial estamos fuera de espacios de cargos y decisiones. Cambiar o cuestionar las estructuras e ideologías de ese sistema no les conviene a algunos señores pastores, sacerdotes y teólogos porque debilitaría el poder que quieren mantener. Por lo tanto encontramos tanta resistencia y rechazo frente a las teorías de género, porque es un enfoque que hace ver las desigualdades injustas, ayudan a superarlo y construyen comunidades de iguales.
Desde que surgió en los años 1980, la teología feminista fue una teología desde las experiencias marginalizadas de las mujeres y al mismo tiempo una crítica al carácter patriarcal de la Teología. Partiendo de realidades y experiencias concretas de mujeres, la teología feminista formaba parte del movimiento feminista compartiendo las luchas por una transformación social, política, por la igualdad y condiciones dignas para tod@s. Por lo tanto, la Teología feminista no es una Teología solo de mujeres y para mujeres, sino que es una Teología que problematiza el ‘género’ y por lo tanto debería tener importancia para tod@s.

Aclaraciones sobre el feminismo y  porqué es importante seguir hablando del feminismo

Declararse como feminista te pone en una posición de sospecha acompañada por imágenes y prejuicios como de ser un machista vestida de mujer, una lesbiana, mujeres que odian a los hombres, etc. Sin embargo las noticias nacionales y internacionales indican que la misoginia, la opresión y violencia contra la mujer siguen siendo una de las mayores problemáticas en la actualidad a nivel global.
            En tiempos de expansión capitalista se propaga con mayor velocidad y brutalidad nuevas masas excluidas, entre ellas se encuentran las mujeres. Intereses sociales, políticos y económicos han creado a lo largo de los siglos estructuras de desigualdad a nivel mundial. Y aunque gracias a las luchas de tantas mujeres -que se han dado a lo largo de la historia-  se han logrado cambios, falta todavía mucho para tener sociedades y comunidades de iguales.
            Todavía las mujeres pertenecen al grupo más desfavorecido, son ellas las que son afectadas mayoritariamente por la violencia, la pobreza y discriminación como también por la crisis ecológica. Ellas sufren los efectos de las catástrofes climáticas, el acaparamiento de las tierras y la destrucción de las bases de la vida.  Frente a esta situación es imprescindible preguntar por nuevas formas de solidaridad tanto regional, nacional pero también internacional.
            ¿Cómo en esas luchas por mejores condiciones de vida, por dignidad y derechos nos podemos vincular y articular entre todas las mujeres, que desde los distintos contextos locales se organizan para impulsar procesos de cambio(por ejemplo la marcha ‘Ni una menos’ o Women’s March)? ¿cómo podemos y tenemos que formar parte de eso como cristianas?
             En América Latina, la religión se ha empeñado en tener un papel importante en la construcción de géneros legitimando un sistema social y económico patriarcal, capitalista y heteronormativo. Por lo tanto, haciendo un análisis social no podemos prescindir de un análisis religioso y una mirada teológica crítica.
                   Es importante ver, también, la variedad y diversidad de experiencias de opresión reconociendo las mismas estructuras de desigualdad y poder tras de ello. Porque en el fondo hablar sobre y analizar relaciones de género es hablar de relaciones de poder.
            La concepción de género no depende de un determinismo biológico acultural, sino más bien de cada cultura y cosmovisión, ‘en ese sentido, cada sociedad, cada pueblo, cada grupo y todas las personas, tienen una particular concepción de género, basada en la de su propia cultura’.[1]  Aprendemos desde la infancia a  identificarnos con la concepción de la cosmovisión y los roles de género en la cultura. Porque en la nación que vivimos como dijo  Simone de Beauvoir -una de las primeras grandes defensoras de los derechos de las mujeres- una  No se nace mujer, llega una a serlo’.
            
Desafíos en la actualidad
Según la teóloga Elisabeth Schüssler Fiorenza, la Teología tiene que ver siempre con sueños y visiones de un otro mundo más justo y solidario; cuestión que toca profundamente a la humanidad[2].  Por lo que es necesario articular la despatriarcalización con descolonización desde y con las mujeres que en sus luchas diarias hacen frente a la opresión colonial, capitalista y patriarcal.
            Son las mujeres campesinas, indígenas, de sectores urbanos populares y  también aquellas mujeres que cuestionan -desde su experiencia individual y colectiva- las relaciones coloniales y patriarcales; para luchar juntas por la superación de todo tipo de opresión.   De esa manera ‘...el feminismo no es una teoría más, es una teoría,  una concepción, una cosmovisión, una filosofía, una política que nace desde las mujeres más rebeldes ante el patriarcado’[3] como afirma la aymara boliviana, Julieta Paredes.
            Prácticamente el feminismo es toda una postura en la vida, ‘una nueva manera de comprender la vida y las relaciones humanas’[4] como lo expresa la teóloga Ivone Gebara.
            La realidad de nuestro mundo, nos desafía a desplazarnos permanentemente en diferentes sentidos, salir de las oficinas,  de las aulas de estudio, de las parroquias y ubicarnos en la ‘calle’. La desubicación nos toca,  tendría que desplazarnos de espacios religiosos tradicionales y opresores hacia la búsqueda de otros nuevos espacios donde se pueda vivir espiritualidades más integrales y horizontales.
            A partir de las pluralidades nos toca construir nuevas formas de comunidades y convivencias  inclusivas heterogéneas con todas y todos, con la naturaleza , entre países y continentes; derrumbar barreras y jerarquías tanto mentales como sociales, económicas y políticas.
            Nuestra fuente es una espiritualidad de resistencia y rebeldía nutrida del compartir de las realidades y luchas diarias, de la solidaridad y sororidad.  Esa espiritualidad que se concretiza en el actuar, una expresión colectiva y diversa que busca  construir nuevas relaciones y ese otro mundo posible del cual tod@s soñamos.
            Solamente de esa manera podremos ofrecer aportes relevantes para las preguntas y problemáticas que la gente hoy en día vive. Porque el discipulado y seguimiento de Jesús nos exige ser parte de los procesos hacia la igualdad y la justicia.


Preguntas para la reflexión:
-      ¿Qué implicaría “descolonizar” y “despatricalizar”?

-      ¿Qué significa hacer teología desde nuestras realidades, nuestros compromisos sociales, pastorales?

-      ¿Para qué me quisiera comprometer?


Escribe: Sandra Lassak [Doctora en Teología]



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[1] Lagarde, Marcela, “El género, fragment literal: ´La perspectiva de género´, en Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia. Ed. horas y HORAS, España, 1996, pp. 13-38.
[2] Vease Schüssler Fiorenza, Elisabeth, Discipulado de Iguales, Una Ekklesia-lógica Feminista de Liberación. (Mujeres haciendo Teología desde Bolivia – Volumen III), p.214-235.
[3]  Paredes Julieta, en: Gargallo Francesca, Feminismos desde Abya Yala, Ideas y proporciones de las mujeres de 607 comunidades de nuestra América, Ciudad de México 2014, p. 96.
[4] Gebara, Ivone, Las aguas de mi pozo. Reeflexiones sobre experiencias de libertad, Montevideo 2005, 133.

Friday, December 16, 2016

La Paz es el Camino

Uno de los muchos nombres como es conocido Jesús, el Verbo Encarnado,  fue como el "Príncipe de la Paz" (Ef. 2,14 y Is, 9, 6). En este tiempo, mientras nos preparamos para recibir al Príncipe de Paz en el mundo de nuevo, tomamos unos minutos para reflexionar sobre este concepto de paz en nuestras propias vidas, nuestras comunidades y nuestro mundo.
Jesús vino para traer la paz al mundo. El primer mensaje de Cristo resucitado a sus discípulos fue: "La paz esté con ustedes" (Lc 24, 36). Durante nuestra celebración Eucarística, intercambiamos el saludo de la paz diciendo: "La paz de Cristo está contigo". ¿Qué es, pues, esta paz de Cristo? La paz que Cristo reveló en las Escrituras no es sólo acerca de la ausencia de guerra, sino más bien expresa la plenitud de la vida.
Piensa en las palabras del profeta Isaías que Jesús dijo y vivió: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar la libertad a los presos y devolver la vista a los ciegos, para liberar a los oprimidos y proclamar el año del favor del Señor "(Lc 4,17-21). Esta es la paz a la que estamos llamadas(os) a realizar como co-creadoras(es) con el Espíritu de Dios.
"Para estar en paz, la humanidad debe estar en relación correcta entre sí y con Dios". La obra de paz, justicia y cuidado de la creación busca traer sanación e integridad a estas relaciones rotas entre nosotros, el planeta y Dios. Podemos ver cómo todas las áreas están entrelazadas, y cómo no seremos capaces de alcanzar la paz de Dios, sin primero lograr la justicia en nuestro mundo.
Estamos inundadas(os) de noticias e historias de violencia e injusticia. Esta violencia puede tomar muchas formas ya sea física, mental, emocional o espiritual. Todo lo que niega la dignidad e igual valor de toda la creación de Dios es una forma de violencia.
Una de las formas más descaradas de violencia física y psicológica es la guerra perpetua y el exorbitante gasto militar. Cómo ser ajenas(os) al dolor y últimos mensajes de la gente en Alepo que experimenta enfrentamientos violentos y bombardeos. Como ellas y ellos, tantas partes en el mundo.
Estados Unidos ha estado en la guerra el 93% del tiempo - 222 años de 239 años - desde 1776. De hecho, el 54% del presupuesto discrecional federal en 2016 fue hacia fines militares y de defensa. Por lo que la violencia armada continúa afectando a nuestros pueblos, con más de 13,000 muertes y más de 26,000 heridos por armas de fuego según informes del 2015.
En México tras 10 años de iniciado la ‘guerra contra el narco’ (2006), que si bien se ha detenido a los principales capos mexicanos del narcotráfico, sus capturas o abatimiento por parte de las fuerzas federales no se ha traducido en una disminución de la violencia en el país ni en un debilitamiento de los cárteles de la droga.  Actualmente suman 172 mil 876 homicidios dolosos en 2007-2016, según la estadística del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), y 28 mil 937 personas se encuentran en condición de desaparecidas, según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas. 
Si bien el guerra interna en Perú culminó en el 2000, los remanentes  terroristas y el narcotráfico que operan en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) se han convertido en una prioridad para el Estado por lo que se viene fortaleciendo la institucionalidad de las Fuerzas Armadas. Y es que mientras en algunos países han reducido el gasto en defensa, en Perú el monto se ha elevado en S/1.771 millones, entre el 2012 y el 2016. 
Así, la víctima de violencia en Perú tiene rostro de mujer joven. Un último estudio de la Pontificia Universidad Católica del Perú indica que a nivel nacional de cada 10 mujeres de 18 a 29 años, 7 han sido víctimas de violencia; y en Lima-Callao la incidencia es de 9 por cada 10.  De hecho en promedio, cada mes se reportan 11 feminicidios y 23 tentativas, las cifras más altas en los últimos siete años de acuerdo al Ministerio de la Mujer.
Egoísmo, cerrazón, intolerancia, fundamentalismos… el mundo está herido. La humanidad se ha vuelto contra sí. Necesitamos pedir perdón por tantas vidas golpeadas. Necesitamos repensar nuestras relaciones. Necesitamos trabajar por la paz, la vida espera.
¿Qué podemos hacer para ser artesanas(os) de paz? A principios del 2016 representantes de todo el mundo se reunieron para compartir experiencias de no violencia, la praxis no violenta de Jesús, cómo ya se está viviendo la no violencia y la paz justa en las comunidades de fe y cómo avanzar más allá de guerras interminables, reemplazando la doctrina de la "guerra justa" por la "paz justa".
La declaración final titulada: ‘Un llamado a la Iglesia Católica para volver a la centralidad del Evangelio la No Violencia’, incorpora la no violencia explícitamente en la vida y obra de la Iglesia. Se nos llama a entrenarnos en prácticas y estrategias no violentas, iniciar una conversación global sobre la no violencia, rechazar la ‘teoría de la guerra justa’ y a ser una voz profética para desafiar las injusticias mundiales.
Asímismo el Papa Francisco nos llama a identificar la ‘No Violencia como Estilo de Política para la Paz’.  Y es que como personas de fe no podemos mantenernos indiferentes. Necesitamos comprometernos con la Paz de Cristo.
¿Qué pasaría si cada uno de nosotras(os) nos comprometieramos en apoyar un ambiente de ‘paz justa’ mediante la no violencia activa? ¿Qué tipo de impacto podríamos tener colectivamente?
‘Jesús, el Verbo Encarnado, llamó a sus discípulos a amar a sus enemigos (Mt 5, 44), lo cual incluye respetar la imagen de Dios en todas las personas; para no ofrecer resistencia violenta a quien hace el mal (Mt 5,39); para convertirse en pacificadores; para perdonar y arrepentirse; y ser abundantemente misericordiosos (Mt 5, 7). Ni pasiva ni débil, la no violencia de Jesús fue el poder del amor en acción’.
Por favor toma tiempo para orar frente a la imagen del Verbo Encarnado, pídele que te enseñe a amar a su manera.

Texto biblíco: Mt 5, 38-42
-       ¿En qué consiste devolver bien por mal?
-       ¿Cómo desmontas el discurso del odio?
-       ¿Cómo tratas de comprender al que piensa, siente o es diferente?
-       ¿Eres crítico con quien es violento(a)?

Hemos sido llamadas(os) a promover prácticas y estrategias no violentas
-       ¿Cómo puedes aprender más sobre estas estrategias e incorporarlas a tu propia vida y ministerio?
-       ¿Cómo se relaciona la No Violencia y Paz Justa con nuestra espiritualidad reconociendo a Jesús, el Verbo Encarnado, como el ‘Príncipe de la Paz’?

Culminamos esta reflexión pidiendo al Dios de la Vida que nos dé manos capaces de trabajar por su paz, esa paz que ha plantado en nuestras entrañas.

Danos tu paz - Pedro Casaldáliga
Danos, Señor, aquella Paz extraña
que brota en plena lucha
como una flor de fuego;
que rompe en plena noche
como un canto escondido;
que llega en plena muerte
como el beso esperado.

Danos la Paz de los que andan siempre,
desnudos de ventajas,
vestidos por el viento de una esperanza núbil.
Aquella Paz del pobre
que ya ha vencido el miedo.
Aquella Paz del libre
que se aferra a la vida.
La Paz que se comparte
en igualdad fraterna como el agua y la Hostia.


Versión para imprimir: http://bit.do/cWzWZ



Tuesday, November 15, 2016

Dios y la violencia contra las Mujeres*

La violencia contra las mujeres lleva a preguntas como: ¿qué pasa por la mente de…? ¿por qué puede suceder esto?  Ana de Miguel (UAM) desde su ponencia “Desde lo antropológico-cultural”, nos decía que lo primero que necesitamos hacer es: ‘entender’.

Ello nos llevó hasta los mitos, hasta Grecia, para hacernos ver cómo las narraciones mitológicas,  esa visión del mundo, esas filosofías, esos esquemas antropológicos que nos dan la forma de entender el mundo, son tan importantes. Que si no nos damos cuenta de ello y no se trabaja en esa dirección pueden permanecer ahí y estar latentes. Formando generación tras generación con pequeñísimas modificaciones. Y es que la narración va moldeando la forma de ver la realidad y también las justifica.

Después, una vez que comprendemos y entendemos, se tiene que manifestar y consolidar en prácticas nuevas que hay que apoyar, en prácticas sociales. Nadie está sola(o), somos comunidad. La dimensión comunitaria, social,  política, lleva a prácticas políticas que cambian las situaciones.

Adela Asúa (jurista) en su ponencia “Desde lo jurídico y legal” exponía que la ley es una concreción de esas prácticas sociales y está muy mezclada con el empujar y recibir y cómo van cambiando según va cambiando también la sociedad. Pero aun siendo verdad que puede apoyar ese cambio, vimos esa complejidad de cómo cambiar incluso el concepto de lo que era violencia, víctima.

Pasamos a ver qué importancia ha tenido la Biblia en todo esto. La Biblia es la plasmación escrita de una experiencia de encuentro con Dios en la historia o en la persona de Jesús de Nazaret. Esto exige una reinterpretación de esa experiencia que se ha plasmado en el texto, por lo tanto, exige una reinterpretación en las nuevas circunstancias de eso que dice el texto.

Está abierto y vimos esos textos que expuso Lidia Rodríguez (U. Deusto) “Desde los textos bíblicos”, cómo esos textos se reinterpretan y cómo se puede reinterpretar y cómo se ha utilizado para bien o para mal, para demonizar o justificar lo injustificable.

Vimos experiencias de personas que han conseguido salir, de mujeres que han sufrido la violencia centrándonos en la violencia tan íntima, tan personal, tan que rompe todo, como puede ser la violencia sexual y también doméstica y cómo realmente había una luz. Esto de manos de Marisa Cotolí (OSR) cómo se puede reconstruir la persona y el papel que tiene la comunidad, la solidaridad, los grupos. Y la motivación para salir de estas mujeres que han sufrido.

Silvia Martínez con su ponencia  “Desde el Dios que libera”, hemos visto cómo Dios está protestando, denunciando, empujando para salir de esta situación, cómo está legitimando las protestas y la desobediencia, es decir, cómo Dios y la cruz se pueden utilizar y han sido utilizados a lo largo de la historia, como símbolo ambivalente para justificar, para callar, para proponer un tipo de obediencia y de sumisión que acepte la cruz como un destino. O bien se puede utilizar como un motivo, pues Jesús aceptó la cruz por vivir de una manera determinada. Más aún no aceptó, le llevaron a la cruz y él lo que decidió es no traicionarse, ser lógico y coherente hasta el final. Por lo tanto la cruz puede ser también un sitio de protesta, de legitimación de la desobediencia en ciertas formas, en ciertos momentos y un empuje para bajar de la cruz -según expresión de Jon Sobrino- a quienes han sido crucificadas en ella.

El silencio de quienes han sido calladas y no han podido decir una palabra, como nos decía Susana Becerra (U. Javeriana Bogotá) “Desde los cuerpos maltratados”, nos llama a alzar la voz de denuncia, alzar la voz para denunciar, para decir una palabra desde la denuncia y desde la reflexión teológica porque eso es también hacer teología desde donde podemos hacer teología. Una reflexión que impulse a otras prácticas que impulse a una mayor justicia que fomente la vida plena para todas aquellas que no tienen voz, que no se les deja alzar la voz, que no pueden decir una palabra con autoridad aunque siempre queda la autoridad vital. Estas Jornadas nos dejan esta tarea de animar la vida y pensarla, una llamada a bajar de esas cruces, a eliminar las violencias.

*Crónica escrita por Belén Brezmes, Hija de Jesús, de la Asociación de Teólogas Españolas durante la XIV Jornada de Teología con el título Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres; celebrada el 12 y 13 de noviembre en Madrid organizada por la Asociación de Teólogas Españolas (ATE).

Original en: http://bit.do/cSahT 


Friday, September 23, 2016

Reflexión Teológica-Social sobre Trata de Personas

¿Dónde está tu hermano(a)? 

Reflexión teológica-social 

Cuando pensamos en la situación de los derechos humanos en todo el mundo, uno de los abusos más flagrantes a la humanidad que viene a nuestra mente es, sin duda, la esclavitud moderna: la trata de personas. Ya que los(as) tratantes engañan a las mujeres, hombres y niñas(os) de todos los rincones del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. La trata de personas es un delito que lleva a sus víctimas hacia: la explotación sexual, el trabajo forzoso, la servidumbre doméstica, la mendicidad infantil o la extracción de órganos.

‘El Señor dijo: ¿Dónde está tu hermano?’ Gn 4, 9 
Según la Organización Internacional del Trabajo, se estima que cada año entre 600,000 y 800,000 hombres, mujeres y menores de edad de todo el mundo son víctimas de la Trata de Personas dentro y fuera de sus países de origen. Estas personas son obligadas a generar riqueza para otros a través de trabajos forzados en diversas actividades como la prostitución, la minería, la industria, el trabajo servil o reclutamiento forzoso militar.

En Perú hay entre 3,000 y 4,000 víctimas de trata de personas por año. Todas llegaron por necesidad, engañadas con falsas promesas de trabajo, pero fueron convertidas en mercancía sexual. Mientras que México4 es el país de América con el mayor número absoluto de personas viviendo en situación de trata de personas. 70 por ciento del total son víctimas de grupos del crimen organizado que operan en el país, quienes secuestran a personas de todas las edades para obligarlas a prostituirse y a realizar trabajos forzados, en varias situaciones están en complicidad con autoridades locales, estatales y federales. Asimismo se estima que alrededor de 15,000 personas son traficados en la frontera de los EEUU cada año.

‘¿Acaso es mi deber vigilar a mi hermano?’ Gn 4, 9 
El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, nos llamó a no ser indiferentes ante el clamor de Dios que nos pregunta ‘¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad…? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos!’  Realmente sí involucra a todas y todos, pensemos en todas las formas en que somos cómplices. Y es que la trata de personas no ocurre en el vacío. Hay muchos factores que contribuyen su incremento y continuidad.

Un factor invisible pero potente es la ‘cosificación (objetivación) de las personas’, que coloca el dinero por encima de las personas. Dejamos de ver al otro/a como un ser humano. Se convierte en un ‘recurso rentable’ para explotar. ¿Conocemos la situación laboral de las grandes empresas a la que le compramos sus productos o servicios? Conocemos la situación laboral de donde viene nuestra comida, café, o te? Si no, pudimos estar apoyando la trata de niños. Por ejemplo, en Zambia, el porcentaje mas grande de labor forzado de niños esta en el área de agricultura (café y te) y minería (metales que se usan en productos/tecnología vendida en otros países).

Aunado a ello está la violencia generalizada hacia las mujeres, su sobresexualización , el fenómeno social de lo ‘machista-patriarcal’ que contribuye en la construcción de hombres y mujeres con estructuras de dominación que tienen que ver con el género; los mitos sociales respecto a las sexualidad masculina y sus demandas; y la ‘normalización’ o tolerancia del delito que demuestra la falta de consistencia moral de la sociedad. ¿Acaso no nos indigna que más del 80% de las víctimas de trata sean mujeres y niñas? Y es que sin clientes, no hay trata.

Otro factor es el sistema capitalista que ha creado drásticas diferencias de riqueza, dejando a muchas familias excluídas y que luchan diaramente por sobrevivir. En la búsqueda de ingresos y oportunidades, estas personas son las más vulnerables en creer en las falsas ofertas de trabajo y las promesas para una vida mejor. No existe ninguna persona en este mundo que conociendo todas las condiciones de explotación diaria que experimentan las personas en situación de trata, aceptaría la propuesta. Pues, precisamente las víctimas buscaban algo diferente para ellas(os) y sus familias.

La trata se extiende porque no se comprende, y no sólo por los ciudadanos de a pie, sino también por las autoridades que no lo logran ejercer -en la práctica- politicas que velen para que nadie esté sometido a la esclavitud ni a la servidumbre y realmente se prohíba la esclavitud en todas sus formas; pues la trata de personas es considerada el tercer negocio ilícito del mundo ya que cada año genera ganancias que van de los 32 mil a los 36 mil millones de dólares.

‘El SEÑOR dijo: ¿Qué has hecho?’ Gn 4, 10 
La Escritura nos recuerda que la llamada de Dios exige verdadero compromiso con quienes más sufren y están en vulnerabilidad: ‘traten a los demás con justicia, amor y compasión. No maltraten a nadie, ni hagan daño a los demás; en vez de hacer planes malvados, cuiden de las viudas, de los huérfanos, de los inmigrantes y los pobres’. Incluso si no conocemos sus nombres o rostros. Ellos son también nuestros hermanos y hermanas; son el cuerpo sufriente de Cristo en el mundo. Estamos llamada(os) a fortalecer la solidaridad, a afirmar la dignidad y los derechos de todas las personas; y a denunciar la trata de personas y los sistemas económicos y sociales que lo propician.

Parte de nuestro trabajo para combatir la trata de personas, es exponer la realidad de este crimen de lesa humanidad; colocar este delito invisible de las sombras a la luz. El primer paso es reconocer nuestra propia complicidad. Porque en palabras de una sobreviente de trata el oficio más antiguo no es la prostitución, es mirar al otro lado.

Necesitamos seguir reflexionando sobre esta doliente realidad a la luz del evangelio y tomar medidas. Porque como Jesús, el Verbo Encarnado, nos dice en Mateo: ‘Lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si lo hubieran hecho a mí’. Si, debemos cuidar a nuestros hermanos y hermanas. Sabemos dónde están. Sabemos que están sufriendo. ¿Qué vamos a hacer?

Preguntas para la reflexión: 
1) ¿De qué manera podría yo ser cómplice en la creación de un mundo donde existe la trata de personas?
2) ¿Dónde me siento llamada(o) a involucrarme para poner fin a la trata de personas y promover la dignidad humana?
3) ¿Que más quiero o necesito aprender sobre la trata de personas en mi ciudad o país?

Versión para imprimir: http://bit.ly/2ct7s5S


Tuesday, December 15, 2015

Nuestra Casa Común: Reflexión Teológica-Social

«De acuerdo con su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva
en que habitará la justicia.» (2Pe 3, 13)

Un nuevo comienzo es lo que se espera, con mayor alegría, durante esta tercera semana de Adviento. La Cumbre del Clima de las Naciones Unidas en París, también conocida como la Conferencia de las Partes o COP21, ha culminado con un acuerdo global  y vinculante que espera frenar el calentamiento global y sus efectos potencialmente mortales con el fin de proteger a todo lo que Dios ha creado.
A medida que nuestros líderes mundiales realicen los compromisos adquiridos por un futuro mejor para nuestra casa común, la tierra, se nos anima a evaluar, actuar y recordar permanentemente que el cuidado de la creación es un componente central de la fe católica como se señala en la Encíclica del Papa Francisco, Laudato Si.
El Papa Francisco, en la encíclica Laudato Si, describe que el clima es un bien común, de todos y para todos. Sin embargo nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. Mucho de esto es causado por la gran concentración de gases de efecto invernadero liberados principalmente como resultado de la actividad humana. El problema se ve agravado por un modelo de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles, lo que está en el corazón del sistema de energía en todo el mundo[i].
Los Estados Unidos y México estan entre los quince primeros países líderes en las emisiones de carbono en el mundo.  Los Estados Unidos libera alrededor de 5,5 mil millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero al año y México libera alrededor de 500 millones de toneladas métricas[ii].  Sin embargo, los EE.UU. se encuentra entre los países con menos probabilidades de sentir los efectos devastadores del cambio climático debido a su riqueza, los recursos, y ubicación geográfica. Mientras que países como Zambia y Perú que emiten algunos de los montos más bajos de emisiones de carbono en sus continentes[iii]  están entre los más propensos a experimentar en un mayor nivel los impactos devastadores del cambio climático.
El negocio de los combustibles fósiles, el gobierno federal de los Estados Unidos apoya la industria de los combustibles fósiles por la entrega de más de 24 mil millones de dólares al año en subsidios a las empresas que ya están haciendo miles de millones de dólares de ganancias destruyendo la tierra y violando los derechos de las comunidades locales e indígenas en muchas áreas donde la extracción se produce. México es aún peor en sus subsidios a las compañías de combustibles, dando 28 mil millones de dólares al año[iv].
Si bien estas temáticas fueron abordadas en la Cop 21,  hay resistencia. Hay una negación a seguir lo que se discute en el mundo. Se necesita ser más consciente, ‘más responsable con el cambio climático porque las discusiones globales sobre el precio del carbono, sobre eliminación de subsidios a los combustibles fósiles, discusiones sobre energías más limpias, descarbonización y resiliencia, son una realidad que no tienen marcha atrás’[v].
Pero no son sólo los combustibles fósiles los responsables de las emisiones de carbono. El mercado de la carne y la granja industrial causan más gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2), el metano, el óxido nitroso, y similares. Un estudio[vi] estima que el 70% de toda la tierra agrícola está ocupada por la ganadería, que representa el 30% de la superficie terrestre del planeta. Una forma de ayudar a bajar los efectos del calentamiento global es reducir drásticamente en la cantidad de carne que consumimos.

‘La tierra se seca y se marchita, el mundo languidece y se marchita; los cielos languidecen junto con la tierra. La tierra yace contaminó bajo sus moradores; porque han transgredido las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto’ (Isaías 24, 4-5) Con el aumento de las temperaturas globales, el acceso al agua potable es cada vez más preocupante. Al igual que en las emisiones de carbono, los países que son más responsables del cambio climático,  tienen más del 90% de su población con acceso a agua potable. Sin embargo, en países como México y Perú ese número se reduce a entre 75 a 90%  (pero no incluye la calidad de agua) y en países como Zambia, que es menos del 50% de la población que tiene acceso a agua potable donde las mujeres tienen que caminar 3-4 millas sólo para encontrar un fuente de agua limpia. Se calcula sobre la base de las tendencias actuales que en 2025 casi dos terceras partes de todas las personas en el planeta se enfrentarán a la escasez de agua[vii]; si bien los Acuerdos en Paris ya sean firmado por lo que ahora son jurídicamente vinculantes aunque entrará en vigencia en 2020, corresponde preguntarnos ¿qué hacemos o cómo usamos de este recurso?
Miles de especies ya no darán gloria a Dios por su propia existencia, ni transmitir su mensaje. Nosotros no tenemos ese derecho[viii],  tenemos la responsabilidad de cuidar de toda la creación de Dios porque esta tierra es nuestra hermana, no podemos pensar en las diferentes especies sólo como potenciales recursos para ser explotados. Tenemos que lograr un cambio profundo, tenemos que darnos cuenta que ciertos modos de pensar, consumir y actuar realmente influyen.

«Simeón les bendijo y dijo a María, la madre: - Mira, éste está colocado de modo que todos en Israel o caigan o se levanten; será una bandera discutida y así quedarán patentes los pensamientos de todos.» (Lc 2,34-35) En el tiempo de Adviento María es siempre una presencia llena de significado. La mujer que acoge la palabra, la muchacha que arriesga, la amiga que ayuda, la creyente que medita y actúa. Nosotras(os) también necesitamos acoger, arriesgar, servir y dejar que las buenas noticias sean semillas que arraiguen en la tierra que somos.  Porque también ¡hay buenas noticias!
El 29 de noviembre, millones de personas en todo el mundo marchamos por el Clima para señalar nuestra esperanza de un nuevo comienzo: ‘tierra te amamos, por eso marchamos’. Pongamosno en marcha también nosotras(os).
Se ha firmado un Acuerdo vinculante y global, en la Congregación se viene difundiendo el compromiso de realizar eventos sostenibles, hay oportunidades de diálogo para fortalecer nuestra prácticas ecológicas  a nivel de nuestros colegios CCVI,  nuestra Asociación de Laicos(as) esta comprometiendose  a ser más consciente en el consumo, nuestros colaboradores de Ministerios vienen incluyendo politicas de sostenibilidad y sustentabilidad.
Sabemos que ahora se viene lo desafiante: actuar. Por ello, mientras nos preparamos para dar la bienvenida al Verbo Encarnado, esta Navidad, recordemos el  tipo de mundo en que va a nacer ¿Qué necesito cambiar para hacer de este mundo un lugar más para Dios?  Porque sigue existiendo temas pendientes en nuestros barrios, ciudades y paises; temas –quizá- muy difíciles por resolver,  pero recordemos que hay otros por implementar e impulsar. No hay marcha atrás. Esperan el alivio de nuestras manos.
Es tiempo para disponer nuestras manos. Es tiempo de tomar el camino de la justicia, la solidaridad y la sobriedad[ix]. Tiempo para dejar que resuene la promesa de vida, de un Dios que atraviesa el tiempo porque ama. Amor que no deja de creer en nosotras(os). Pidamos al Verbo Encarnado tener la valentía y audacia para buscar formas de hacerlo real en este mundo, hoy, aquí y ahora.







[i] Encíclica Laudato Si, Papa Francisco - #23
[ii]  World Carbon Dioxide, Emissions Country Data  -www.theguardian.com
[iii] Pro Expansión, Emisiones de Dióxido de Carbono – wwwproexpansion.com
[iv] Fossil Fuel Subsidies - www.thinkprogress.org  
[v] Manuel Pulgar Vidal – Presidente de la COP 20 – www.lamula.pe
[vi] Food and Climate Change - www.davidsuzuki.org
[vii] Global Water Issues  - International School Stuttgar
[viii] Encíclica Laudato Si, Papa Francisco - #33
[ix] Papa Francisco – Radio Vaticana, 13 Dic 2015